UGCA

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Desde el mes de marzo de 1971 fecha en la cual la Universidad de la Gran Colombia decidió hacer presencia con una Seccional en la ciudad de Armenia y abrir sus puertas con 300 estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas en un local del centro de la ciudad al día de hoy, son incontables los hechos académicos, políticos y sociales que han marcado esta historia de posicionamiento y reconocimiento.

La decisión de extender sus servicios de educación superior en una región como el Departamento del Quindío y en una época en la cual el desarrollo de las universidades regionales era casi nulo, puede considerarse visionaria y hoy la historia nos ratifica que las universidades regionales tienen un papel trascendente en la vida y el desarrollo de su área de influencia, que en el caso de la UGCA va más allá del departamento del Quindío y se extiende al norte del departamento del Valle, Risaralda, Caldas e incluso al departamento del Tolima.

Ahora bien, hasta promediar la segunda mitad del siglo XX las oportunidades de iniciar una formación profesional en la región eran casi inexistentes. La oferta académica se concentraba en las grandes ciudades del país y quienes estaban interesados en acceder a formación en un pregrado debían viajar a estas ciudades, siempre y cuando existieran los medios económicos para ellos, tuvieran el interés de desplazarse de su departamento y separarse de su familia. Quienes no reunían una, dos o las tres condiciones veían frustrada la concreción de su proyecto de vida.

Aparecen entonces y en forma progresiva las universidades en ciudades intermedias y la UGCA es una de ellas. Con ello el abanico de la oferta educativa se extiende convirtiéndose en una posibilidad para quienes por diferentes motivos deseaban o necesitaban permanecer en su lugar de residencia y con la aparición de estas posibilidades, con la vigilancia y acompañamiento del Ministerio Nacional de Educación, la expedición de la Ley 30, con la consagración de la autonomía universitaria, la Educación Superior adquiere una condición incluyente y así un número significativo de hombre y mujeres tienen acceso a ella.

Hoy por hoy las universidades regionales, entre ellas la UGCA, son una realidad y se han constituido en actores determinantes del desarrollo regional y de potenciación de sus recursos de diversa naturaleza, en ellas se forman la mayoría de los dirigentes de la región tanto para lo público como para lo privado.

Las universidades regionales, así como han ganado en presencia y en protagonismo, han logrado niveles de calidad que las posicionan en un lugar importante en el concierto nacional y al igual que las universidades de las grandes ciudades con su función de formar disciplinar e integralmente, las equipara en su misión, las exigencias legales y la responsabilidad social universitaria son iguales. Por ello deben ser miradas desde diferentes contextos y fines pero en un plano de igualdad.

 

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